¿sabes que quiere Dios de ti? revista juvenil

 

 

EL CUERVO Y EL JILGUERO

El cuervo y el jilguero
El mundo
La generosidad al alcance de todos

 

En el alero de un edificio de oficinas un anciano cuervo miraba impasible hacia la ciudad, cuando un pequeño jilguero se acercó volando y se posó a su lado para tomar un respiro.

- Mira hacia abajo – comentó el cuervo. ¿No te parece un panorama desolador? Mis padres, y los padres de mis padres, y los padres de los padres de mis padres contaban que hace tiempo todo esto era un hermoso valle, donde los hombres se dedicaban a cultivar la tierra. Siempre tenían tiempo para escuchar a los pájaros y dejar junto a la ventana algo de alimento para aquellos de nosotros que viajaban hacia el sur. Pero, mira ahora…

El jilguero asomaba la cabeza, mientras el cuervo seguía hablando:

- Yo llevo en este tejado toda la vida y no he visto más que hombres que corren, que chillan, que destruyen y cubren de asfalto lo que encuentran a su paso. Incluso el aire está tan sucio que resulta difícil respirar – dijo mientras soltaba un carraspeo, que al jilguero le pareció un poco fingido

El cuervo iba a continuar hablando cuando de repente el jilguero, cogiendo aire, abrió sus alas y se precipitó al vacío. Haciendo piruetas llegó casi hasta el suelo, interrumpiendo la discusión de dos conductores que esperaban a que el semáforo se pusiera de nuevo en verde. Y, tomando altura, comenzó a cantar con todas sus fuerzas mientras, en la acera, una madre se preguntaba hacia donde apuntaba su bebé con el dedo, riendo y palmoteando. Cantaba con tanta intensidad que hasta en la sala de reuniones se escuchaba su voz, haciendo olvidar a los directivos por unos segundos aquel tema tan importante. Nunca el pequeño jilguero había movido sus alas con tanto vigor, ni cantado notas tan agudas.

Con las pocas fuerzas que le quedaban volvió al alero, junto al cuervo que, airado, le reprochó.

-¿Cómo se te ocurre dejarme con la palabra en el pico? ¿Acaso quieres matarte?

A lo que el jilguero, jadeando aún, respondió:

- Perdóneme, señor cuervo. Yo nací siendo jilguero y no sé hacer otra cosa que volar y cantar. Podría haberme quedado aquí, escuchándole, pero ¿qué pueden hacer nuestras palabras para cambiar el mundo los hombres? Por eso prefiero, con mi canto y mis piruetas, recordarles que aún tienen corazón.

 

 
 
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Mundo

 

Una vez un extranjero llegó a un pueblo con la intención de desposarse con una joven de la que se decía que era un ángel caído del cielo ya que poseía una belleza y una dulzura inauditas. Él llegó ante ella y le prometió bellas riquezas, altos poderes, gloria y honor pero ella se negó. Cuando alguien le preguntó el porqué de su negativa ella simplemente contestó:

 

- ¿Qué necesidad tengo de riquezas cuando lo más rico del mundo es poder contemplar el crepúsculo del día aquí en la aldea que me vio nacer, cuando lo más bello es el sonido de las risas de los niños al escuchar el cantar de los pájaros, el más glorioso de los honores es poder ayudar a la gente y el más digno poder es la sonrisa?

 

Días después la muchacha, llamada Mundo, desapareció para no regresar. Cuentan los sabios que desde entonces cuando alguien descubre que la verdad residía en las palabras de Mundo se escucha el latir de su corazón que calma la pena de todo aquel capaz de oírlo pero ya hace tiempo que no se percibe… Sólo tú tienes el poder para cambiarlo… Haz latir el corazón del Mundo

Maite Ávila Martínez (Novelda)

   
 

LA GENEROSIDAD, AL ALCANCE DE TODOS

Maite era una adolescente joven y egoísta cuyos objetivos eran sacar buenas notas y divertirse; no le importaba nada ni nadie más que ella. Todo esto cambió cuando conoció a Pablo; Pablo era de origen ecuatoriano y había venido a España con la necesidad de buscar un trabajo con el que poder mantener a su familia y de la que mucha gente, como el padre de Maite se aprovechaban y les daban una miseria a cambio de largas e intensivas horas de trabajo. Al principio, cegada por su egoísmo, no se daba cuenta de las condiciones en las que su padre tenía a muchos de sus trabajadores, pero cuando lo hizo, su visión respecto a las personas necesitadas de cariño y afecto cambió y propuso a sus amigos la idea de hacer algo al respecto. Al principio, temiéndose una broma por parte de Maite, le seguían la corriente, pero cuando se dieron cuenta a lo que estaba dispuesta, ellos también cambiaron su opinión y le apoyaron y decidieron crear entre todos un grupo de ayuda a las personas necesitadas, que no fue tarea fácil; al principio visitaban ancianos y ayudaban a inmigrantes y personas marginadas de la sociedad, pero con el tiempo se dieron cuenta de que aquello solo era el principio de lo que estaba por venir. Una vez pasados los años lograron su mayor objetivo que era formar una institución benéfica cuyos fines eran consolidar una sociedad en la que se integrasen todas estas personas marginadas de la sociedad.

 

A menudo asociamos la generosidad con el bolsillo y con lo material, pero como nos muestra el cuento; una sonrisa, un abrazo o echar una mano a la gente que lo necesita son pequeños gestos de generosidad que están al alcance de todos y hacen latir el corazón del mundo.

 

Alberto Cantos

(Novelda)