Volver a página principal

Y tú… ¿por cuantos?

Hagamos un test. Apunta el nombre de las personas que correspondan a cada persona.

  1. ¿Por cuántas personas has perdido prestigio, o una oportunidad, o un beneficio, al haber dado la cara por ellas?
  2. ¿Por cuántos has perdido tu tiempo en las últimas 24 horas?
  3. ¿Por cuántas personas has tenido que renunciar a algo que te gusta?
  4. ¿Por cuántas personas estarías dispuesto/a a renunciar a tu bienestar, a tu carrera, a tu futuro?
  5. ¿Por cuántas personas has dado dinero gratuitamente en el último mes?
  6. ¿Por cuántas personas has tenido que comerte injustamente un marrón?
  7. ¿Por cuántas personas has hecho algo aunque no se lo merecieran?
  8. ¿Por cuántos te has dejado herir la entraña?
  9. ¿Por cuántos estarías dispuesto a darlo todo?
  10. ¿Por cuántos has pasado horas, o una noche en vela, escuchando?

Tu vida en general, ¿cuántos la han bendecido? ¿Es una vida toda tuya? ¿O hay alguien más en tu vida? ¿Se parece a la de Jesús en algo? ¿Vives para ti, o hay otros “para” que merecen tu atención?
Porque la vida es respuesta. La vida no es simplemente vivir. Como si empezásemos de cero y todo lo que cabe esperar es lo que nosotros hayamos invertido en ello. La vida no es simplemente un principio y un fin, y entre medias algo que hay que llenar de instantes. Y cuantos más instantes agradables tengas mejor. El objetivo de la vida no puede ser, simplemente consumirla, como se consume una vela. La finalidad de la vela es dar luz, no consumirse. La finalidad de la vida  no es solo vivir, sino responder.
Has sido amado. Alguien ha dado la vida por ti. Alguien vivió volcado en los demás, también en ti. Por encima de tus errores y defectos, Alguien murió por ti y lo volvería a hacer.
Por eso la vida es respuesta a ese amor inmerecido y gratuito, inesperado e imprevisible. Si UNO vivió y murió PARA TODOS, la conclusión es irremediable: TÚ… ¿POR CUÁNTOS?

Mira el cartel y fíjate en los nombres de los papelitos recortados. Algunos son reconocibles. Otros genéricos. Algunos ya están cortados, porque ya has tomado opciones, algunas de ellas definitivamente quemadas. Otros papeles están en blanco, solo tú sabrás ponerle nombre. El hecho es que hay mucha gente a la expectativa. Esperando a que entres en el juego y arranques el papel con su nombre y, definitivamente, empieces a vivir para alguien más que para ti mismo.

 

 

Volver a lema 2010
Uno
Para
Todos
La unidad
Catequesis